lunes, 27 de septiembre de 2010
Una mención
Aquí os lo dejo:
http://yosipuedosevilla.wordpress.com/2010/07/27/martin-lucia-un-poeta-comprometido/
lunes, 13 de septiembre de 2010
Vuelven Los desperfectos
Os esperamos.
miércoles, 21 de julio de 2010
Los desperfectos y la memoria histórica
viernes, 16 de julio de 2010
Los desperfectos enmarañados
Pica aquí para verlo en el sitio original.
Os dejo el texto íntegro.
Hay en las palabras de Martín Lucía una sinfonía de la niñez que se escribe entre lagartijas de verano, inviernos compartidos y plazas de amigos.
Hay en las palabras de Antonio una nostalgia vedada desde que “hace días que con el viento se marchó la niñez”. Claro que “¿quién no dejó su sangre en la nostalgia?” o en “flores de ceniza”.
Puede que todo fueran viajes imprecedibles, Antonio, como las escrituras de la abuela, cuando “la luna olía a palmera“ o como cuando te preguntabas cómo era posible acercar “el espacio de tu nombre“ el que con Covi se pronuncia. No me preguntes ¿por qué nadie me dijo nada?“. Ya lo sabes… a fin de cuentas, “escribir es mentir verdades”.
Antonio es “poeta por insistencia”. Busca las palabras difíciles en caminos estrechos y se adentra allá donde otros no entran: “hueso, sangre, luz“, el poema. Puede que en su nombre, haya de todo menos él. Puede que existan versos “como enfermos sin visita”, puede que el mundo se mueva entre ecos imperfectos.
Dice el poeta que, a veces, la muerte canta versos tristes, porque “somos los desperfectos y ya no soñamos / que poema alguno nos libere”. Es cuando la vida “parece un plural de pequeñas muertes”.
Solo nos queda aceptar tu regalo, mientras las manos se adelantan al viento:
“Mis huesos son para ti (…) dales agua y metáfora”.
Y entre tanto, un desayuno en Tiffany´s .
Y la Hepburn.
martes, 29 de junio de 2010
Reseñados en Aula Poemática
Puedes ver la original aquí.
Os la dejo entera:
Otra ciudad (EB dixit)
Otra ciudad.
Otras avenidas
huérfanas de pasos.
Otros bancos
para las mismas ausencias.
Otra ciudad,
el mismo dolor.
Efectivamente, el mismo dolor existencial que el hombre ha cantado durante siglos, las ruinas del ubi sunt de Manrique, de los poetas barrocos o del siglo XX ahora son los desperfectos de Martín Lucía, porque su tiempo es otro y otra luz al margen de los clásicos mantiene sus palabras. No hay duda, pues, que hay que leerlo.
lunes, 28 de junio de 2010
Reseñados en Cultura+
Es una breve reseña.
Pica aquí para leerla en la web de Cultura+.
Os dejo la resweña entera:
Los desperfectos
Martín Lucía
Por Mikel Robles.
Martín Lucía nos lleva en este poemario a la conciencia del dolor y de la derrota («somos los desperfectos y estamos llenos de daños»). Sin embargo, la persistencia de la desilusión lleva a la tenacidad, no a la resignación («nunca reventamos. / Simplemente avanzamos en silencio»), la cual, ubicada en un entorno de sumisión y silencio como el nuestro, puede incluso concluir en la clandestinidad («todo en silencio. Sin despertar sospecha»).
Además, esto está irremediablemente ligado a lo colectivo. No en vano, las dos secciones del libro se titulan «Yo y tú» y «Nosotros», o el poeta sentencia que «en mi nombre hay de todo menos yo». Diversos poemas inciden en esa idea de comunidad que constituye un individuo; en la concepción de que uno está formado por muchos («huelo como otros olieron: / a sangre de otros que es la mía»).
Uno de los elementos más importantes del libro es la evocación de la infancia y de la pubertad (el fútbol es un anclaje relevante en esa línea). El «yo poético» se acoge a la nostalgia con actitud de ser irremediable, y por ello denota una perspectiva desencantada («ya no hay camaradas / sólo su recuerdo nítido resta»).
En ese sentido, los textos expresan la aflicción por el pasado doloroso pero a través de sutiles representaciones (como «España (…) era campeona del mundo en perder. / En perder hijos, hermanos, padres» para referirse a la dictadura franquista).
Sin embargo, quiere creer en la esperanza y alienta los ejemplos de resistencia (como la «hierba que crece / y agrieta / el negro asfalto»), a pesar de un aliento pesimista.
Por otro lado, en ocasiones también reflexiona sobre el papel de la poesía, de la que elimina toda la parte de ilusión redentora y de la cual niega su valor mercantil.
Así, Los desperfectos nos ofrece una poesía sencilla, compuesta en versos extensos, que busca la comunicación y con un claro concepto de la unidad del poema.
